El placer y la sabiduría·Capítulo 2·Versículo 19
וּמִ֣י יוֹדֵ֗עַ הֶחָכָ֤ם יִהְיֶה֙ א֣וֹ סָכָ֔ל וְיִשְׁלַט֙ בְּכׇל־עֲמָלִ֔י שֶׁעָמַ֥לְתִּי וְשֶׁחָכַ֖מְתִּי תַּ֣חַת הַשָּׁ֑מֶשׁ גַּם־זֶ֖ה הָבֶל
¿Y quién sabe si será sabio o necio? Señoreará sobre todo mi esfuerzo en que me afané y en que actué sabiamente bajo el sol. También esto es vanidad.
Mi yode’a he-chakham yihyeh (מִי יוֹדֵעַ הֶחָכָם יִהְיֶה) — ¿quién sabe si será sabio? La incertidumbre de la herencia es hevel en su forma más aguda. No importa lo que amal (trabajaste) o lo que chokhmah (sabiduría) acumulaste; el heredero lo dilapidará o lo magnificará, pero tú no lo verás. El vairāgya (vairāgya) del yogui empieza aquí: soltar el fruto de la acción (karma-phala).