Los tiempos·Capítulo 3·Versículo 1

לַכֹּ֖ל זְמָ֑ן וְעֵ֥ת לְכׇל־חֵ֖פֶץ תַּ֥חַת הַשָּׁמָיִם

Para todo hay una estación, y un tiempo para cada propósito bajo el cielo.

Et (עֵת) — tiempo, estación, momento oportuno — es la palabra clave del capítulo más famoso de Eclesiastés. No es chronos (tiempo cuantitativo) sino kairos (tiempo cualitativo, el momento justo). En sánscrito, kāla (काल) es tanto el tiempo como la muerte como el destino — kālaḥ sarvaṃ prabhavatyayam — “el tiempo origina todo” (Mahābhārata).

La-kol zeman (לַכֹּל זְמָן) — “para todo, una estación”. La estructura del verso es rítmica, casi un śloka védico: cada cosa tiene su tiempo, cada propósito (chefets) su momento. Esto no es fatalismo pasivo sino reconocimiento del ṛta (el orden cósmico): la sabiduría no está en controlar el tiempo sino en alinearse con él.