Los tiempos·Capítulo 3·Versículo 10
רָאִ֣יתִי אֶת־הָעִנְיָ֗ן אֲשֶׁ֨ר נָתַ֧ן אֱלֹהִ֛ים לִבְנֵ֥י הָאָדָ֖ם לַעֲנ֥וֹת בּוֹ
He visto la ocupación que Dios ha dado a los seres humanos para afligirlos con ella.
Ha-inyan asher natan Elohim livné ha-adam (הָעִנְיָן אֲשֶׁר נָתַן אֱלֹהִים) — la ocupación que Dios dio. El hebreo inyan (עִנְיָן) es la tarea, el asunto, lo que ocupa. Pero también puede leerse como ‘aflicción’ (la’anot, de la misma raíz que ‘anah). El propósito divino incluye el sufrimiento: es la afiladora del ātman que no conoce su propia luz. En el Yoga Sūtra, duḥkha (दुःख) es una de las cinco kleśa (aflicciones) que obligan al ser humano a buscar la liberación.