Los tiempos·Capítulo 3·Versículo 12

יָדַ֕עְתִּי כִּ֛י אֵ֥ין ט֖וֹב בָּ֑ם כִּ֣י אִם־לִשְׂמ֔וֹחַ וְלַעֲשׂ֥וֹת ט֖וֹב בְּחַיָּיו

Yo sé que no hay nada mejor para ellos que alegrarse y hacer el bien en su vida.

Ein tov bam ki im li-s’moah (אֵין טוֹב בָּם כִּי אִם־לִשְׂמֹחַ) — no hay bien para ellos sino alegrarse. Esta es una de las conclusiones prácticas del libro: no la trascendencia, sino el goce inmanente. En el Chāndogya Upaniṣad, el maestro Uddālaka le enseña a Śvetaketu: tat tvam asi — ‘eso eres tú’, y lo demuestra con un higo, una semilla, la sal en el agua. La alegría no está en otro lado; está en la vida misma, cuando se ve con claridad.