La opresión y la soledad·Capítulo 4·Versículo 10

כִּ֣י אִם־יִפֹּ֔לוּ הָאֶחָ֖ד יָקִ֣ים אֶת־חֲבֵר֑וֹ וְאִ֣יל֗וֹ הָאֶחָד֙ שֶׁיִּפּ֔וֹל וְאֵ֥ין שֵׁנִ֖י לַהֲקִימוֹ

Si caen, el uno levanta a su compañero; pero ¡ay del que cae estando solo, que no tiene quien lo levante!

Im yip’olu ha-echad yakim et-chavero (אִם־יִפֹּלוּ הָאֶחָד יָקִים אֶת־חֲבֵרוֹ) — si caen, el uno levanta a su compañero. El satsaṅga (सत्सङ्ग) — compañía de los sabios — es uno de los principios fundamentales del yoga. No se camina solo hacia la verdad; se necesita un guru, un sahacara (compañero de práctica). La caída del yogui físico — en una postura, en la disciplina — es levantada por quien está a su lado. La soledad elegida es virtud; la soledad impuesta, tragedia.