La reverencia·Capítulo 5·Versículo 10

אֹהֵ֥ב כֶּ֙סֶף֙ לֹא־יִשְׂבַּ֣ע כֶּ֔סֶף וּמִי־אֹהֵ֥ב בֶּהָמ֖וֹן לֹ֣א תְבוּאָ֑ה גַּם־זֶ֖ה הָבֶל

Quien ama la plata no se saciará de plata, y quien ama la abundancia no se sacia de la ganancia. También esto es vanidad.

Ohev kesef lo-yisba kesef (אֹהֵב כֶּסֶף לֹא־יִשְׂבַּע כֶּסֶף) — quien ama la plata no se sacia. Yisba (יִשְׂבַּע) es la saciedad que nunca llega. En el Bṛhadāraṇyaka Upaniṣad, el rey Janaka pregunta al sabio Yājñavalkya: ‘¿Qué hay más allá de todo?’ Y la respuesta es: ātmā vā are draṣṭavyaḥ — el Sí mismo debe verse. La plata no se ve a sí misma; el amor a la plata es amor al infinito que se niega. El vairāgya no es rechazar la plata; es ver que no sacia.