La reverencia·Capítulo 5·Versículo 14

וְאָבַ֛ד הָעֹ֥שֶׁר הַה֖וּא בְּעִנְיַ֣ן רָ֑ע וְהוֹלִ֣יד בֵּ֔ן וְאֵ֥ין בְּיָד֖וֹ מְאוּמָה

Y aquellas riquezas se pierden por un mal negocio; y el hijo que engendró nada tiene en sus manos.

Va-avad ha-osher ha-hu b’inyan ra (וְאָבַד הָעֹשֶׁר הַהוּא בְּעִנְיַן רָע) — y aquellas riquezas se perdieron. La pérdida repentina es la lección del saṃsāra: lo acumulado se disipa, lo construido se derrumba. En sánscrito, anitya (impermanente) es la marca de todo lo condicionado. El hijo que nada tiene en sus manos es el heredero sin herencia: el ciclo se cierra, pero no en beneficio de nadie.