La reverencia·Capítulo 5·Versículo 18

הִנֵּ֞ה אֲשֶׁר־רָאִ֣יתִי אָ֗נִי ט֣וֹב אֲשֶׁר־יָפֶ֣ה לֶאֱכוֹל־וְ֠לִשְׁתּ֠וֹת וְלִרְא֨וֹת טוֹבָ֜ה בְּכׇל־עֲמָל֣וֹ שֶׁיַּעֲמֹ֣ל תַּחַת־הַשֶּׁ֗מֶשׁ מִסְפַּ֧ר יְמֵי־חַיָּ֛ו אֲשֶׁר־נָתַן־ל֥וֹ הָאֱלֹהִ֖ים כִּי־ה֥וּא חֶלְקוֹ

He aquí lo que he visto: que es bueno y conveniente comer y beber y disfrutar del bien de todo el esfuerzo con que uno se afana bajo el sol todos los días de su vida, que Dios le da.

Tov asher yafeh le-ekhol ve-listot (טוֹב אֲשֶׁר־יָפֶה לֶאֱכוֹל־וְלִשְׁתּוֹת) — es bueno y conveniente comer y beber. El yafeh (יָפֶה) — lo bello, lo correcto — califica la acción. No es solo que se pueda comer; es que es yafeh que se coma. El saṃsāra convertido en dharma: el esfuerzo diario ofrecido como práctica. En el Bhagavad Gītā, Kṛṣṇa dice: yukta-āhāra-vihārasya — aquel cuya alimentación y recreación son equilibradas. La moderación que disfruta.