La riqueza vacía·Capítulo 6·Versículo 2

אִ֣ישׁ אֲשֶׁ֣ר יִתֶּן־ל֣וֹ הָאֱלֹהִ֡ים עֹ֩שֶׁר֩ וּנְכָסִ֨ים וְכָב֜וֹד וְאֵינֶ֨נּוּ חָסֵ֥ר לְנַפְשׁ֣וֹ מִכֹּ֣ל אֲשֶׁר־יִתְאַוֶּ֗ה וְלֹא־יַשְׁלִיטֶ֤נּוּ הָאֱלֹהִים֙ לֶאֱכֹ֣ל מִמֶּ֔נּוּ כִּ֛י אִ֥ישׁ נׇכְרִ֖י יֹאכְלֶ֑נּוּ זֶ֥ה הֶ֛בֶל וׇחֳלִ֥י רָ֖ע הוּא

Un hombre a quien Dios da riquezas, bienes y honores, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da capacidad para disfrutar de ello, sino que un extraño lo devora. Esto es vanidad y enfermedad mala.

Nefesh (נֶפֶשׁ) — el alma, el apetito vital — desea, pero lo yashlitennu (לֹא יַשְׁלִיטֶנּוּ): no le da dominio. En el yoga, vāsanā (वासना) es el deseo residual que persiste incluso cuando el objeto está presente. La verdadera riqueza no es tener, sino tener la capacidad de gozar; sin ella, todo es hebel y choli ra (enfermedad mala), la raíz del sufrimiento que Patañjali llama kleśa.