La riqueza vacía·Capítulo 6·Versículo 3
אִם־יוֹלִ֣יד אִ֣ישׁ מֵאָ֡ה וְשָׁנִים֩ רַבּ֨וֹת יִחְיֶ֜ה וְרַ֣ב שֶׁיִּהְי֣וּ יְמֵי־שָׁנָ֗יו וְנַפְשׁוֹ֙ לֹא־תִשְׂבַּ֣ע מִן־הַטּוֹבָ֔ה וְגַם־קְבוּרָ֖ה לֹא־הָ֣יְתָה לּ֑וֹ אָמַ֕רְתִּי ט֥וֹב מִמֶּ֖נּוּ הַנָּפֶל
Si un hombre engendra cien hijos y vive muchos años, de modo que los días de su vida sean muchos, pero su alma no se sacia del bien y tampoco tiene sepultura, digo que un aborto es mejor que él.
Nefesh (נֶפֶשׁ) no se sacia (lo tisba) del tov (טוֹב) — del bien, de lo pleno. La longitud de los días sin saciedad es peor que la brevedad sin deseo. En la tradición vedántica, brahma-vidyā no es acumular experiencias sino reconocer que ātman (आत्मन्) es ya plenitud; quien busca saciedad en lo exterior, como este hombre, acumula saṃsāra (संसार) sin descanso.