La riqueza vacía·Capítulo 6·Versículo 9

ט֛וֹב מַרְאֵ֥ה עֵינַ֖יִם מֵהֲלׇךְ־נָ֑פֶשׁ גַּם־זֶ֥ה הֶ֖בֶל וּרְע֥וּת רוּחַ

Mejor es lo que los ojos ven que el deseo que anda vagando. También esto es vanidad y pastorear viento.

Mar’eh enayim (מַרְאֵה עֵינַיִם) — lo que ven los ojos — es mejor que hithallekút néfesh (הִתְהַלֵּךְ נָפֶשׁ) — el vagar del alma, el deseo errante. La presencia vence a la anticipación. Lo que tienes es mejor que lo que imaginas.

En el Yoga Sūtra, pariṇāma-tāpa-saṃskāra-duḥkaiḥ guṇa-vṛtti-virodhāc ca duḥkham eva sarvaṃ vivekinah — “para el que discrimina, todo es dolor: la alteración, la angustia, las impresiones y el conflicto de las guṇas” (II.15). El deseo que vaga es rāga (apego); lo que los ojos ven es el presente, el único lugar donde la paz es posible.