La riqueza vacía·Capítulo 6·Versículo 10

מַה־שֶּׁהָיָ֗ה כְּבָר֙ נִקְרָ֣א שְׁמ֔וֹ וְנוֹדָ֖ע אֲשֶׁר־ה֣וּא אָדָ֑ם וְלֹא־יוּכַ֣ל לָדִ֔ין עִ֥ם מִמֶּנּוּ

Lo que ya es, ya fue llamado por su nombre; y se sabe lo que es el ser humano, que no puede contender con el que es más fuerte que él.

Nikra shemo — ya fue nombrado — y lo yukhal la-din — no puede contender. El nombre (shem) fija la identidad, y la identidad fijada no puede discutir con lo que la trasciende. En el yoga, ahaṃkāra (अहंकार), el sentido de “yo”, es precisamente esta fijación de nombre; el jñānin ve que no hay “yo” que contienda, porque no hay “otro” más fuerte: solo ātman (आत्मन्), sin segunda.