La riqueza vacía·Capítulo 6·Versículo 12

כִּ֣י מִי־יוֹדֵ֩עַ֩ מַה־טּ֨וֹב לָאָדָ֜ם בַּחַיִּ֗ים מִסְפַּ֛ר יְמֵי־חַיֵּ֥י הֶבְל֖וֹ וְיַעֲשֵׂ֣ם כַּצֵּ֑ל אֲשֶׁר֙ מִי־יַגִּ֣יד לָאָדָ֔ם מַה־יִּהְיֶ֥ה אַחֲרָ֖יו תַּ֥חַת הַשָּׁמֶשׁ

Porque ¿quién sabe lo que es bueno para el ser humano en la vida, en los días de su vida vacía que pasa como sombra? ¿Quién hará saber al ser humano lo que será después de él bajo el sol?

Mi yodea mah-tov — ¿quién sabe lo bueno? La pregunta culmina el capítulo en humildad radical. Ke-tzel — como sombra — y mi yagid — ¿quién dirá? En sánscrito, kāla (काल), el tiempo, devora todo conocimiento; el yogui no pretende saber el futuro, sino abandonar la pretensión misma de saber. Vairāgya (वैराग्य) es esta renuncia, no a la vida sino a la certeza.