Sabiduría y lo recto·Capítulo 7·Versículo 1

ט֥וֹב שֵׁ֖ם מִשֶּׁ֣מֶן ט֑וֹב וְי֣וֹם הַמָּ֔וֶת מִיּ֖וֹם הִוָּלְדוֹ

Mejor es el buen nombre que el buen perfume, y el día de la muerte que el día del nacimiento.

Shem (שֵׁם) — nombre, reputación — es mejor que shemen (שֶׁמֶן) — perfume, unción. El juego de palabras es deliberado: el nombre permanece, el perfume se evapora. Y luego la paradoja: el día de la muerte (yom ha-mavet) es mejor que el día del nacimiento (yom hivaldo).

¿Cómo puede ser mejor la muerte? Porque el nacimiento es inicio de la fatiga, y la muerte es su fin. Pero hay un nivel más profundo: quien conoce la muerte conoce la vida. En la Kaṭha Upaniṣad, Naciketas elige el conocimiento de la muerte sobre todos los placeres del mundo. Mṛtyu (मृत्यु) es el gran maestro.