Sabiduría y lo recto·Capítulo 7·Versículo 21

גַּ֤ם לְכׇל־הַדְּבָרִים֙ אֲשֶׁ֣ר יְדַבֵּ֔רוּ אַל־תִּתֵּ֖ן לִבֶּ֑ךָ אֲשֶׁ֛ר לֹא־תִשְׁמַ֥ע אֶת־עַבְדְּךָ֖ מְקַלְלֶךָ

Tampoco apliques tu corazón a todas las palabras que se hablan, no sea que oigas a tu siervo que te maldice.

Al titten libecha — no pongas tu lev (לֵב) en todas las palabras. El corazón es el órgano de atención; donde se pone, ahí está. En el yoga, pratyāhāra (प्रत्याहार) es el retiro de los sentidos; citta (चित्त) que se dispersa en cada opinión ajena es vikṣepa (विक्षेप), agitación. El yogin escucha sin depositar el corazón, para no perderse en el laberinto del māna (मान), la estimación ajena.