La sabiduría ante el poder·Capítulo 8·Versículo 12
אֲשֶׁ֣ר חֹטֶ֗א עֹשֶׂ֥ה רָ֛ע מְאַ֖ת וּמַאֲרִ֣יךְ ל֑וֹ כִּ֚י גַּם־יוֹדֵ֣עַ אָ֔נִי אֲשֶׁ֤ר יִהְיֶה־טּוֹב֙ לְיִרְאֵ֣י הָאֱלֹהִ֔ים אֲשֶׁ֥ר יִירְא֖וּ מִלְּפָנָיו
Aunque el pecador haga mal cien veces y prolongue sus días, con todo yo sé que les irá bien a los que temen a Dios, a los que temen delante de él.
Choteh oseh ra me’at — el pecador hace mal cien veces. Pero yodea ani asher yihyeh tov le-yir’ei Elohim — sé que bien les irá a los que temen a Dios. En el yoga, yir’ah (יראה) es bhakti (भक्ति) reverente, no pánico. El bhakta no teme al īśvara como tirano sino como realidad; su reverencia es śraddhā (श्रद्धा), y su fruto no es prórroga de días sino mokṣa (मोक्ष).