La sabiduría ante el poder·Capítulo 8·Versículo 17

וְרָאִ֘יתִי֮ אֶת־כׇּל־מַעֲשֵׂ֣ה הָאֱלֹהִים֒ כִּי֩ לֹ֨א יוּכַ֜ל הָאָדָ֗ם לִמְצוֹא֙ אֶת־הַמַּעֲשֶׂה֙ אֲשֶׁ֣ר נַעֲשָׂ֣ה תַחַת־הַשֶּׁ֔מֶשׁ בְּ֠שֶׁ֠ל אֲשֶׁ֨ר יַעֲמֹ֧ל הָאָדָ֛ם לְבַקֵּ֖שׁ וְלֹ֣א יִמְצָ֑א וְגַ֨ם אִם־יֹאמַ֤ר הֶחָכָם֙ לָדַ֔עַת לֹ֥א יוּכַ֖ל לִמְצֹא

Vi toda la obra de Dios, que el ser humano no puede descubrir la obra que se hace bajo el sol; por más que se afane buscando, no lo hallará; y aunque diga el sabio que lo conoce, no podrá descubrirlo.

Ve-ra’iti et kol ma’aseh ha-Elohim — vi toda la obra de Dios. Lo yukhal ha-adam li-mtzo — el ser humano no puede encontrar. Ve-gam im yomar ha-chacham la-da’at — aunque el sabio diga que sabe. En el yoga, brahma-vidyā (ब्रह्मविद्या) no es descubrimiento sino revelación; el ātman no se halla por esfuerzo (prayatna) sino por gracia (prasāda). El sabio que dice “lo sé” aún no lo sabe; el que sabe, calla.