Lo incierto·Capítulo 9·Versículo 1
כִּ֣י אֶת־כׇּל־זֶ֞ה נָתַ֤תִּי אֶל־לִבִּי֙ וְלָב֣וּר אֶת־כׇּל־זֶ֔ה אֲשֶׁ֨ר הַצַּדִּיקִ֧ים וְהַחֲכָמִ֛ים וַעֲבָדֵיהֶ֖ם בְּיַ֣ד הָאֱלֹהִ֑ים גַּם־אַהֲבָ֣ה גַם־שִׂנְאָ֗ה אֵ֤ין יוֹדֵ֙עַ֙ הָאָדָ֔ם הַכֹּ֖ל לִפְנֵיהֶם
Ciertamente di yo en mi corazón todas estas cosas, para declarar todo ello: que los justos y los sabios y sus obras están en la mano de Dios. También el amor y el odio no los conoce el hombre; todo está delante de ellos.
Natati el-libi — puse en mi lev (לֵב). El corazón es el órgano de deliberación. Ha-tzaddikim ve-ha-chachamim be-yad ha-Elohim — justos y sabios en la mano de Dios. Gam ahavah gam sin’ah — amor y odio — ein yodea ha-adam — no los conoce el hombre. En el yoga, karma (कर्म) yace en īśvara (ईश्वर); el jñānin abandona la pretensión de conocer el designio divino, porque māyā (माया) oculta tanto como revela.