Lo incierto·Capítulo 9·Versículo 8
בְּכׇל־עֵ֕ת יִהְי֥וּ בְגָדֶ֖יךָ לְבָנִ֑ים וְשֶׁ֖מֶן עַל־רֹאשְׁךָ֥ אַל־יֶחְסָר
En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.
Levadim (לְבָנִים) — blancos — y shemen (שֶׁמֶן) — aceite/ungüento. La blancura es la pureza ceremonial; el ungüento es la señal de alegría y honor. Qohelet, que dijo “todo es vanidad”, ahora dice: vístete de fiesta. No es contradicción: quien ha visto la vanidad de todo puede elegir celebrar precisamente porque nada es permanente.
En el budismo zen, shōyōjin (正用心) — la atención correcta — incluye celebrar la comida, vestir con cuidado, habitar con gracia. La atención plena no es solo observar el sufrimiento; es honrar el momento presente con toda la dignidad posible.