Sabiduría y necedad·Capítulo 10·Versículo 9

מַסִּ֣יעַ אֲבָנִ֔ים יֵעָצֵ֖ב בָּהֶ֑ם בּוֹקֵ֥עַ עֵצִ֖ים יִסָּ֥כֶן בָּם

El que quita piedras tendrá mal de ellas; el que corta leña estará en peligro por ella.

Massi’a avanim ye’atzev ba-hem — el que levanta piedras se lastimará con ellas. Boqe’a etzim yissakhen ba-hem — el que raja madera estará en peligro por ella. La actividad misma conlleva su riesgo inherente. No es que la piedra o la leña sean malas; es que la interacción con la materia exige atención.

En el Yoga Sūtra, tapas (तपस्) — la práctica ardiente — es una de las kriyā-yoga (YS II.1), pero Patañjali advierte: tīvra-saṃvegānām āsannaḥ — “para quienes se esfuerzan intensamente, [el samādhi] está cerca” (I.21). El esfuerzo intenso también conlleva riesgo. La práctica del yoga no es inocua: manipular la energía (prāṇa), explorar los límites del cuerpo, reorientar la mente — todo esto exige viveka (discernimiento), no solo entusiasmo.