Fe y riesgo·Capítulo 11·Versículo 1
שַׁלַּ֥ח לַחְמְךָ֖ עַל־פְּנֵ֣י הַמָּ֑יִם כִּי־בְרֹ֥ב הַיָּמִ֖ים תִּמְצָאֶנּוּ
Echa tu pan sobre las aguas, porque después de muchos días lo hallarás.
Shalach lechem al-penei ha-mayim (שְׁלַח לַחְמְךָ עַל־פְּנֵי הַמָּיִם) — “envía tu pan sobre la faz de las aguas”. Es el verso más misterioso de Eclesiastés. ¿Generosidad sin retorno? ¿Siembra en lo incierto? El pan (lechem) — sustento, vida — se lanza al agua, al movimiento, a lo que no se puede controlar.
Ki be-rov yamim timtsaennu (כִּי בְּרֹב יָמִים תִּמְצָאֶנּוּ) — “porque tras muchos días lo encontrarás”. La generosidad no se pierde: vuelve, pero en un tiempo que no podemos prever. En la Bhagavad Gītā: tyaktvā karmaphalāsaṅgaṃ — “renunciando al apego por el fruto de la acción” (XVIII.2). No se siembra para cosechar; se siembra porque es la naturaleza del sembrador sembrar.