Fe y riesgo·Capítulo 11·Versículo 2

תֶּן־חֵ֥לֶק לְשִׁבְעָ֖ה וְגַ֣ם לִשְׁמוֹנָ֑ה כִּ֚י לֹ֣א תֵדַ֔ע מַה־יִּהְיֶ֥ה רָעָ֖ה עַל־הָאָרֶץ

Reparte a siete, y aun a ocho, porque no sabes qué mal habrá sobre la tierra.

Ten-ḥeleḳ le-shiv’ah ve-gam li-shemoneh — “da porción a siete, y también a ocho”. Ki lo teda mah yihyeh ra’ah al-ha-aretz — “porque no sabes qué mal vendrá sobre la tierra”. Siete es el número de la plenitud en hebreo; ocho, el que la excede. Qohelet no habla de inversión financiera sino de generosidad sin límites precisos.

En sánscrito, dāna (दान, generosidad) es una de las niyamas (observancias) según ciertas tradiciones, y siempre una puṇya-karma (acción meritória). Pero Qohelet va más allá de la ética: dice “reparte” porque no sabes cuándo vendrá el ra’ (el daño). La generosidad como paripūrṇa (plenitud) no depende de la previsión; depende de la confianza en que dar no es perder.