Fe y riesgo·Capítulo 11·Versículo 5

כַּאֲשֶׁ֨ר אֵינְךָ֤ יוֹדֵ֙עַ֙ מַה־דֶּ֣רֶךְ הָר֔וּחַ כַּעֲצָמִ֖ים בְּבֶ֣טֶן הַמְּלֵאָ֑ה כָּ֗כָה לֹ֤א תֵדַע֙ אֶת־מַעֲשֵׂ֣ה הָאֱלֹהִ֔ים אֲשֶׁ֥ר יַעֲשֶׂ֖ה אֶת־הַכֹּל

Como no sabes cuál es el camino del aliento que va por los huesos en el vientre de la mujer encinta, así no conoces la obra de Dios, que hace todas las cosas.

Orach ruach (דֶּרֶךְ הָרוּחַ) — el camino del aliento — en los huesos (ba-atzamot) del vientre grávido. La imagen es visceral: el prāṇa (प्राण) que da forma al feto, la fuerza vital que modela huesos en la oscuridad del vientre. Ke-ḥol po’al ha-Elohim (כְּכֹל אֲשֶׁר יַעֲשֶׂה) — “como toda la obra que Dios hace”.

En la Praśna Upaniṣad, prāṇa es la fuerza que entra al vientre y forma al feto: prāṇo ha satyeṣu praviśya rūpeṣu nāmarūpe vyāvastabhya — “prāṇa, entrando en los seres, se establece en las formas como nombre y forma” (III.4). El aliento crea; no sabemos cómo. La sabiduría no es comprender la obra sino honrar el misterio de la obra.