Fe y riesgo·Capítulo 11·Versículo 6
בַּבֹּ֙קֶר֙ זְרַ֣ע אֶת־זַרְעֶ֔ךָ וְלָעֶ֖רֶב אַל־תַּנַּ֣ח יָדֶ֑ךָ כִּי֩ אֵינְךָ֨ יוֹדֵ֜עַ אֵ֣י זֶ֤ה יִכְשָׁר֙ הֲזֶ֣ה אוֹ־זֶ֔ה וְאִם־שְׁנֵיהֶ֥ם כְּאֶחָ֖ד טוֹבִים
De mañana siembra tu semilla, y a la tarde no des reposo a tu mano, porque no sabes si esto o aquello prosperará, o si ambas cosas serán igualmente buenas.
Ba-boqer zera’ et-zar’ekha — “por la mañana siembra tu semilla”. Ve-la-‘erev al-tannach yadekha — “y a la tarde no descanses tu mano”. La práctica no es para el que espera certeza; es para el que actúa a pesar de la incertidumbre. Ki einekha yode’a ei zeh yikhshar — “porque no sabes cuál prosperará”.
En el yoga, karma-yoga es la disciplina de la acción sin apego al fruto. La Bhagavad Gītā lo dice claramente: karmaṇy evādhikāras te mā phaleṣu kadācana — “tienes derecho a la acción, nunca a sus frutos” (II.47). Qohelet dice lo mismo desde el campo: siembra por la mañana, siembra por la tarde, porque no sabes cuál semilla será tov (buena). El yogui siembra abhyāsa sin saber cuándo florecerá; pero sabe que sembrar es la condición de florecer.