El fin del camino·Capítulo 12·Versículo 7

וְיָשֹׁ֧ב הֶעָפָ֛ר עַל־הָאָ֖רֶץ כְּשֶׁהָיָ֑ה וְהָר֣וּחַ תָּשׁ֔וּב אֶל־הָאֱלֹהִ֖ים אֲשֶׁ֥ר נְתָנָהּ

Y el polvo vuelva a la tierra, como era; y el aliento vuelva a Dios, que lo dio.

Ve-yashov ha-afar al-ha-aretz (וְיָשֹׁב הֶעָפָר עַל־הָאָרֶץ) — “y vuelva el polvo a la tierra”. Ve-ha-ruach tashuv el-ha-Elohim asher natanah (וְהָרוּחַ תָּשׁוּב אֶל־הָאֱלֹהִים אֲשֶׁר נְתָנָהּ) — “y el aliento vuelva a Dios que lo dio”. Es la doble返还: la materia a la materia, el espíritu al Espíritu. Afar (polvo) a eretz (tierra); ruach (aliento) a Elohim (Dios).

En la Bhagavad Gītā: vāsāṃsi jīrṇāni yathā vihāya navāni gṛhṇāti naro’parāṇi — “como un hombre se quita las ropas viejas y se pone otras nuevas, así el alma encarnada deja los cuerpos gastados y acepta otros nuevos” (II.22). El polvo no es el ser; el aliento no es el ser; el Ser es lo que permanece cuando polvo y aliento vuelven a su origen.