El fin del camino·Capítulo 12·Versículo 8

הֲבֵ֧ל הֲבָלִ֛ים אָמַ֥ר הַקּוֹהֶ֖לֶת הַכֹּ֥ל הָבֶל

Vanidad de vanidades, dice Qohelet, todo es vanidad.

Hével havalim (הֲבֵל הֲבָלִים) — vanidad de vanidades. El estribillo del libro regresa como eco final del cuerpo, antes del epílogo. Es la misma frase que abrió el libro (1:2). La estructura es circular: como los ríos que van al mar y al mar no llegan (1:7), como el viento que gira y vuelve (1:6), el libro termina donde empezó.

Pero quien lee el final ya no es quien leía el inicio. Ha recorrido los caminos del placer, la sabiduría, la opresión, el tiempo, la muerte, la fe, el riesgo, la juventud y la vejez. Y al volver a hével havalim, ya sabe lo que significa: no que la vida no vale la pena, sino que la vida no se puede retener. Y que soltar es la forma más profunda de honrar.