El fin del camino·Capítulo 12·Versículo 12

וְיֹתֵ֥ר מֵהֵ֖מָּה בְּנִ֣י הִזָּהֵ֑ר עֲשׂ֨וֹת סְפָרִ֤ים הַרְבֵּה֙ אֵ֣ין קֵ֔ץ וְלַ֥הַג הַרְבֵּ֖ה יְגִעַ֥ת בָּשָׂר

Además, hijo mío, sé advertido: hacer muchos libros no tiene fin, y mucho estudio es fatiga de la carne.

Ve-yoter me-hemah beni hizzahēr — “además de ellos, hijo mío, sé advertido”. Asot sefarim harbeh ein ketz — “hacer muchos libros no tiene fin (ketz)”. Ve-la-hag harbeh yegi’at basar — “y mucho estudio es fatiga de la carne”. El la-hag (להג) es el murmullo, el estudio incesante que no llega a nada. Qohelet, que ha hecho muchos libros, advierte contra hacer muchos libros.

En el yoga, jñāna (ज्ञान, conocimiento) es esencial, pero jñāna sin vairāgya es yogī-bhraṣṭa — yogui caído. La Bhagavad Gītā dice: yogo jñānas tathā saṅkhyāḥ — “el yoga es conocimiento” (III.39), pero también advierte que el conocimiento puede convertirse en pride (orgullo). El Haṭha Yoga Pradīpikā enseña que el yogui debe cultivar mauna (silencio) y reducir el vāk-cakra (círculo de la palabra). Qohelet, al final, sugiere que el límite del libro es el cuerpo mismo: la carne se cansa de leer.