Prakaraṇa 2 · Verso 5
चिद्व्योम्नि विलसन्त्य् एते ग्रहणाग्रहणात्मकः
cidvyomni vilasanty ete grahaṇāgrahaṇātmakaḥ
En el cielo de la conciencia aparecen y desaparecen estos [mundos], cualidades de captura y no-captura.
El término cid-vyoman —espacio cónsciente— es una de las contribuciones lexicales más bellas del Vāsiṣṭha. No es el ākāśa físico de los elementos, sino el campo trascendental donde todo aparece. Grahaṇa y āgrahaṇa aluden a los momentos de percepción y no-percepción: cuando un objeto está “cognoscido” y cuando no lo está. Pero el campo permanece. Esta es la experiencia meditativa en su forma más pura: no es que “yo” perciba objetos, sino que en el espacio de la conciencia surgen y cesan configuraciones. La Haṭha Pradīpikā (IV.3-4) describe estados similares donde manaḥ disuelto en cid-ātman revela la vacuidad inherente de todo contenido. El practicante que alcanza esta sāmya, esta ecuanimidad cognitiva, ya no es perturbado por la presencia o ausencia de fenómenos: todo es vilāsa, juego luminoso en el espacio sin orillas.