Prakaraṇa 2 · Verso 4
ब्रह्मैव केवलं सत्यं जगत् तद्विवर्तते
brahmaiva kevalaṃ satyaṃ jagat tadvivartate
Brahman solo es lo verdadero; el mundo es su transformación aparente.
Esta afirmación condensa el núcleo de la metafísica advaita. Satya no significa simplemente “verdadero” en sentido correspondencial, sino trairūpya-vinirmukta: libre de los tres defectos —origen, cesación y dependencia— que caracterizan a todo fenómeno. Brahman es nitya, eterno; el mundo es anitya, transitorio. Brahman es svataḥ-siddha, autoestablecido; el mundo depende de percepción. Brahman es eka, uno; el mundo es nānā, múltiple. La vivarta no implica que Brahman se transforme realmente —eso sería pariṇāma, la doctrina sāṃkhya— sino que la apariencia de multiplicidad se superpone sobre la unidad sin alterarla. Como el espacio dentro de la jarra parece limitado, pero nunca deja de ser el espacio ilimitado. El yogui que internaliza este viveka no se distrae con los nombres y formas: sabe que detrás de cada nāma-rūpa late el mismo saccidānanda.