Prakaraṇa 2 · Verso 3
न क्वचिद् अस्ति न नास्ति जगत् किंचित् परमारतः
na kvacid asti na nāsti jagat kiṃcit paramārataḥ
Ni existe ni no existe en ninguna parte el mundo: nada, en el sentido último.
Aquí Vāsiṣṭha empuja el pensamiento hacia su límite lógico. Si el mundo no es sat (real, inmutable), tampoco es asat (absolutamente inexistente, como la flor en el cielo). La tertium datur de la tradición advaita es anirvachanīya: indescribible, más allá de la dicotomía existencia/no-existencia. Esta es la misma estructura que encontramos en el Māṇḍūkya Upaniṣad cuando describe el turīya: ni interno ni externo, ni cognición ni no-cognición. Para el practicante de yoga, esto tiene implicaciones prácticas directas: no podemos rechazar el mundo como ilusión pura (eso sería asat), ni aferrarnos a él como absoluto (eso sería sat). La vía media —vigilar el vyavahāra desde la perspectiva del paramārtha— es la postura correcta del yogui. No abandona el mundo; lo habita sabiendo que es naisargika, natural pero no definitivo.