Prakaraṇa 2 · Verso 8
चिदेकघन एवायं यत्र यत्र विलासवान्
cidekaghana evāyaṃ yatra yatra vilāsavān
Esta [conciencia] es una masa única, luminosa dondequiera que resplandezca.
Ekaghana —masa única, compacta, sin fisuras— es uno de los términos más potentes del vocabulario vāsiṣṭhiano. No es “uniforme” en sentido homogéneo y aburrido, sino ghanatva: densidad, plenitud, ausencia de intersticios. La conciencia no tiene partes, no tiene dentro ni fuera, no tiene zonas más o menos conscientes. Esto resuena con el Chāndogya Upaniṣad VI: tajjalān, del cual nace, por el cual vive, en el cual se disuelve todo. La apariencia de multiplicidad —muchos seres, muchos mundos— es vilāsa, juego expresivo, no división real. Cuando el Aṣṭāvakra Gītā dice tvaṃ eko devas sarvatra mukto (II.1), expresa la misma ekatva. El yogui que interioriza esto ya no busca experiencias especiales: cada experiencia, ordinaria o suprema, es manifestación de la misma cid-ekaghanatā. El desayuno matutino no es menos sagrado que la samādhi: ambos son vilāsa de la conciencia sin segunda.