Prakaraṇa 3 · Verso 23
इदं सर्वं चित्त-कल्पं चित्तं चाप्य् अग्रहाणगम्
idaṃ sarvaṃ citta-kalpaṃ cittaṃ cāpy agrahāṇagam
Todo esto es imaginación de la mente, y la mente misma es no-aprehensible
Vasiṣṭha aplica aquí la lógica de la prasaṅga —reducción al absurdo— que caracteriza al Madhyamaka budista. Si todo es imaginación mental (citta-kalpa), ¿qué hay de la mente misma? Si la mente fuese aprehensible (grāhya), sería objeto entre objetos, no el sustrato de la aprehensión. Si fuese la que aprehende (grāhaka), necesitaría un segundo nivel que la aprehenda, ad infinitum. Por tanto, la mente ni se aprehende ni no-se-aprehende: es agrahāṇagama —inaccesible a la categoría de aprehensión/no-aprehensión. Esta no es una negación nihilista sino una indicación de los límites del lenguaje. Lo que la mente intenta nombrar como “mente” es siempre un objeto mental —pensamiento, imagen, concepto—, nunca la mente como función. Cuando se ve esto con claridad, el intento de aprehender la mente cesa, y con él cesa la proyección compulsiva del mundo como “exterior”. El Haṭha Pradīpikā (IV.79) dice: mana eva manuṣyāṇāṃ kāraṇaṃ mokṣa-bandhayoḥ —la mente sola causa libertad y esclavitud—, pero añade la condición: solo cuando se busca como objeto. En la quietud donde no se busca, la mente no es causa de nada: simplemente es.