Prakaraṇa 3 · Verso 24
यदा द्रष्टा दृश्यस्य द्रष्टृत्वं प्रविलीयते
yadā draṣṭā dṛśyasya draṣṭṛtvaṃ pravilīyate
Cuando la cualidad de ver del que ve se disuelve en lo visto
Esta formulación inverte la metáfora clásica del espejo. Ordinariamente, se dice que la mente es espejo que refleja objetos: el draṣṭṛ (testigo) permanece puro mientras los dṛśya (objetos) pasan. Pero Vasiṣṭha propone algo más radical: la cualidad misma de “ver” —draṣṭṛtva— no pertenece a un sujeto separado sino que es función de la totalidad. Cuando se disuelve (vilīyate) esta atribución, no queda un “ver” sin sujeto ni objeto: queda lo que siempre fue, anterior a la dualidad. El Yoga Sūtra (III.3) define samādhi como deśa-bandhaḥ cittasya dārṣṭyohya ekātmatā —cuando la mente se funde en el punto, la identidad del que ve y lo visto. Pero Vasiṣṭha no requiere un deśa —punto focal— ni un proceso de fusión. La disolución es reconocimiento, no transformación. No se vuelven uno porque siempre fueron uno; solo la atribución errónea de draṣṭṛtva a un sujeto imaginado mantenía la apariencia de separación. En la quietud nistaraṅga, los objetos siguen siendo vistos —la percepción funciona— pero ya no hay quien “vea” como acto separado del “ser visto”. Es la danza sin bailarín, el espejo que no refleja sino que simplemente es su propia superficie.