Prakaraṇa 3 · Verso 25

तदा शान्तं महाचित्तं शिवं प्राप्नोत्य् असंशयम्

tadā śāntaṃ mahācittaṃ śivaṃ prāpnoty asaṃśayam

Entonces la gran mente quieta alcanza el auspicioso estado, sin duda

El término mahācitta —gran mente— no es simple hiperbato. Vasiṣṭha distingue entre la mente ordinaria (citta), producto de las vāsanās y sujeta a fluctuación, y la mente en su naturaleza esencial, que es mahat —grande, vasta, ilimitada. Esta mente no es grande en extensión espacial ni temporal: es grande porque no se contrae en identificaciones particulares. El citta ordinario se contrae al decir “yo soy esto, no soy aquello”; el mahācitta no se contrae ni se expande: permanece como espacio de posibilidad. Śiva —auspicioso, benéfico, en paz— es el estado natural de esta mente no-contraída. No hay que “alcanzarlo” (prāpnoti) en sentido temporal; la palabra indica completitud, no proceso. El asaṃśaya —sin duda— no es confianza psicológica sino ausencia de espacio para dudar. La duda requiere alternativas; la quietud no ofrece alternativas porque no propone nada. Es simplemente el cese de la proposición. El Haṭha Pradīpikā (IV.3) compara este estado con el espacio: ni que nace ni que muere, ni que se mancha ni que se purifica. La mente que reconoce su propia mahattva no se vuelve divina: revela que nunca fue otra cosa.