Prakaraṇa 3 · Verso 28
तथा चित्तस्य शुद्धत्वाद् आत्मानं पश्यति स्वयम्
tathā cittasya śuddhatvād ātmānaṃ paśyati svayam
Así, por la pureza de la mente, el sí mismo se ve a sí mismo espontáneamente
La śuddhi —pureza— de la mente no es resultado de práctica moral ni técnica meditativa. Es el estado natural cuando las vāsanās ya no ensucian la percepción con sus proyecciones. La mente impura no es moralmente deficiente: es epistemológicamente distorsionada, viendo siempre lo deseado y temido en lugar de lo que es. Cuando esta distorsión cesa —no por esfuerzo sino por agotamiento de las vāsanās— la mente es śuddha como cielo después de tormenta. El darśana —visión— que emerge no es acto de un sujeto sobre objeto: es svayam —espontáneo, no-caído—, como el sol no actúa para iluminar. El Yoga Sūtra (III.2) define dhyāna como tatra pratyaya-eka-tānatā —continuidad del flujo cognitivo hacia ese objeto—, pero este dhyāna es todavía intencional. El darśana de que habla Vasiṣṭha es posterior: cuando la intencionalidad misma se disuelve, lo que permanece no es un objeto contemplado sino la contemplación misma sin contemplador. La śuddhi no produce esto: simplemente permite que se revele lo que siempre estaba presente, como limpiar el espejo no crea la imagen sino la deja ver.