Prakaraṇa 3 · Verso 29

न कर्मणा न प्रज्ञया न तपसाप्य् ऋते शमः

na karmaṇā na prajñayā na tapasāpy ṛte śamaḥ

Ni por acción, ni por sabiduría, ni por austeridad sin la quietud

Vasiṣṭha establece la jerarquía que el yoga ha mantenido desde el Bhagavad Gītā pero con una radicalidad que incomoda. La acción ritual (karma), la sabiduría especulativa (prajñā), la austeridad corporal (tapas) —todas son válidas en su dominio pero insuficientes para la quietud última. No que sean rechazadas: karma yoga purifica la mente de egoísmo, prajñā disuelve errores conceptuales, tapas fortalece la capacidad de atención. Pero ninguna es śama —quietud—, y sin śama permanecen como actividades de un sujeto que busca. El Aṣṭāvakra Gītā (XVIII.42) es lapidario: muktiṃ icchasi cettāta viṣayān viṣavat tyaja —“Si deseas liberación, abandona los objetos como veneno”—, pero añade que incluso el deseo de liberación es obstáculo si no se disuelve. La quietud no es resultado acumulativo: no se obtiene sumando karma + prajñā + tapas. Es el reconocimiento de que el buscador que practicaba estas tres era siempre proyección. Cuando se ve esto, las prácticas pueden continuar —Vasiṣṭha no prohíbe nada— pero ya no buscan. Actúan desde la quietud, no hacia ella. El que ya está en casa no necesita caminar para llegar, aunque camine por el placer de caminar.