Prakaraṇa 4 · Verso 26

कष्ट-सङ्घात-जननं मन एव न चान्यथा, मनः शान्तं यदा भवेत् कष्ट-सङ्घातो न विद्यते

kaṣṭa-saṅghāta-jananaṃ mana eva na cānyathā, manaḥ śāntaṃ yadā bhavet kaṣṭa-saṅghāto na vidyate

La mente sola genera la conglomeración de dificultades, no de otro modo; cuando la mente está serena, la conglomeración de dificultades no existe.

La identificación del manaḥ como único generador (eva, “solamente”) es la contrapartida del verso anterior. Si el mundo es moha, el kaṣṭa-saṅghāta — el nudo de dificultades — es manaḥ-kṛta, obra de la mente. La serenidad (śānti) no es resultado sino condición: cuando la mente está en su propia naturaleza, no proyecta kaṣṭa. No hay eliminación de circunstancias sino cese de interpretación. La frase na vidyate — no existe — no es negación ontológica del evento sino del saṅghāta, la conglomeración que le da densidad existencial. El evento aislado es tattva — realidad — pero el saṅghāta que lo vincula con el pasado y el futuro, que lo convierte en narrativa de “mi vida difícil”, es construcción mental. Disolver el saṅghāta es deshacer el nudo, no cortar la cuerda.