Prakaraṇa 5 · Verso 4
चिदात्मना शरीरे ऽस्मिन् वर्तमानेन सर्वदा । दृश्यं भ्रमाय भातीह न किंचिन् नास्ति तत्परम् ॥
cidātmanā śarīre 'smin vartamānena sarvadā | dṛśyaṃ bhramāya bhātīha na kiṃcin nāsti tatparam ||
Por el Ser-Conciencia que siempre reside en este cuerpo, todo lo visible aparece como una ilusión; no hay nada más allá de eso.
El verso condensa la enseñanza vedāntica fundamental: el cidātman —el yo como pura conciencia— es el único sustrato permanente. El cuerpo, la percepción, el mundo fenomenológico: todos son configuraciones momentáneas sobre este fondo inmutable. “Siempre reside” (sarvadā) es un indicador temporal crucial que descarta cualquier versión del yo como proceso emergente. No emergemos en la conciencia; somos conscientia perennis.
“Bhramāya bhāti” —aparece como ilusión— requiere lectura cuidadosa. No dice que el mundo es ilusión en sentido absoluto, sino que aparece como ilusión cuando se ve desde la perspectiva del cidātman. Es una formulación epistemológica, no ontológica en sentido nihilista. Como en la Hastāmalakastotra de Śaṅkara: el mundo es mithyā, no tuccha —no es nihilidad sino apariencia dependiente.
La negación final “na kiṃcin nāsti tatparam” no es negación del mundo sino negación de algo más allá del cidātman. No hay trascendencia horizontal —no hay un “más allá” espacial o temporal— sino que la totalidad ya está presente como conciencia. Esto conecta directamente con la enseñanza del Aṣṭāvakra Gītā (II.1): “Tú eres aquello que trasciende al mundo de las apariencias” —no porque haya algo más allá, sino porque eres el espacio en que aparece y desaparece.