Prakaraṇa 5 · Verso 33

यथा मरीचिकापानीयं पिपासुन् नैव तुष्यति । तथा विश्वामयानन्दं भुञ्जानो नैव तुष्यति ॥

yathā marīcikāpānīyaṃ pipāsun naiva tuṣyati | tathā viśvāmayānandaṃ bhuñjāno naiva tuṣyati ||

Así como el agua del espejismo no sacia al sediento, así el goce hecho de universo no sacia al que [lo] disfruta.

La analogía del espejismo y la sed es uno de los ejemplos más antiguos y persistentes en la literatura india, pero aquí recibe un matiz psicológico crucial. No es que el agua del espejismo sea “falsa” en sentido absoluto; es que no cumple la función que el sediento le atribuye. El espejismo es agua para la visión pero no agua para la sed. Así, el mundo es placer para la mente pero no placer para el yo.

“Viśvāmayānanda” —goce hecho de universo— es un compuesto técnico. El mundo no contiene el goce; es hecho de goce en el sentido de que todo lo que aparece como mundo es proyección de ānanda. Pero esa proyección no satisface al que busca el origen del goce. Como el espejismo no satisface la sed porque no llega a la boca, así el mundo no satisface al yo porque nunca llega al yo.

El Taittirīya Upaniṣad establece la escala de ānanda: el goce humano, el goce de los gandharvas, el goce de los devas, hasta el ānanda de Brahman —no como magnitud sino como naturaleza diferente. El goce del mundo es ānanda condicionado, dependiente de objetos; el ānanda de Brahman es ānanda incondicionado, independiente de todo objeto. La práctica de yoga no busca más goce condicionado; busca la fuente de donde emerge todo goce, condicionado o no.