Prakaraṇa 5 · Verso 36
चिदात्मानं न जानाति य आत्मज्ञानवञ्चकः । स भ्रमत्य् आत्मबन्धेन पश्यन्न् अपि न पश्यति ॥
cidātmānaṃ na jānāti ya ātmajñānavañcakaḥ | sa bhramaty ātmabandhena paśyann api na paśyati ||
Quien no conoce el Ser-Conciencia, engañado por el conocimiento del yo, vaga con el vínculo del yo, viendo aunque no ve.
La ironía del verso es sutil: el que se cree poseedor de “conocimiento del yo” (ātmajñāna) es precisamente el que no conoce el Ser-Conciencia. ¿Por qué? Porque su “conocimiento” es conceptual, verbal, acumulativo —ha leído, ha memorizado, ha discutido— pero no ha realizado. El vañcaka —el engañado— no es víctima de un guru fraudulento; es víctima de su propia mente que confunde información con transformación.
“Ātmabandha” —vínculo del yo— es un oxímoron perfecto: el yo es libertad, pero cuando se confunde con el no-yo, se convierte en su propia prisión. “Sa bhramati” —vaga, erra— no significa que se pierda en el espacio; significa que se mueve sin dirección, que su búsqueda no tiene norte porque el norte está donde está, no donde busca.
“Paśyann api na paśyati” —viendo aunque no ve— es la inversión de la fórmula del jīvanmukta. El no-liberado tiene ojos físicos funcionales pero su “visión” está mediada por la ignorancia; el liberado tiene los mismos ojos pero su visión ya no está mediada. El Aṣṭāvakra Gītā (II.7) dice: “Mientras haya deseo, hay pobreza; la pobreza es [igual a] la muerte”. El que busca conocimiento del yo como posesión está en pobreza; el que reconoce que el yo no puede ser poseído porque es el poseedor, está en riqueza infinita.