Prakaraṇa 5 · Verso 49
चिदानन्दरसं ब्रह्म पश्यन् पश्यन् पुनः पुनः । न तृप्यति मनुष्याणाम् आनन्दरस आपगः ॥
cidānandarasaṃ brahma paśyan paśyan punaḥ punaḥ | na tṛpyati manuṣyāṇām ānandarasa āpagaḥ ||
Brahman, la esencia de bienaventuranza-conciencia, viendo una y otra vez, no se sacia. Es el río del néctar de bienaventuranza para los seres humanos.
El verso retoma la fórmula de 5.17 pero con una variante que cambia el registro: de “festival” (utsava) a “río” (āpaga). El festival es celebración puntual; el río es flujo continuo. Brahman no es evento sino proceso sin fin, no ocasión sino condición permanente. “Paśyan paśyan punaḥ punaḥ” —viendo una y otra vez— no es repetición mecánica sino renovación infinita. Cada visión es primera; cada momento es inaugural.
“Na tṛpyati” —no se sacia— describe no una insuficiencia sino una plenitud que trasciende la lógica de la saciedad. La saciedad presupone que algo se consume y luego se agota. Brahman no se consume; se revela. Cada revelación es total; cada aparición es completa. No hay acumulación de goce sino intensificación sin límite.
El Haṭha Pradīpikā (IV.52) describe el bindu —la gota de néctar— como algo que “no cae” en el yogī liberado. La gota que no cae es el río que no fluye hacia abajo sino que circula en el espacio sutil del cuerpo. Este no es anatomía sino cartografía energética: la descripción de cómo el ānanda se vuelve cuerpo sin perder su naturaleza de ānanda. El cuerpo del yogī se convierte en el río āpaga, el Ganges interno que purifica sin necesidad de ir a ningún lugar.