Cittavagga · La mente · Gāthā 38
Anāsavassa bhikkhuno, anuppādā ca cetaso; puññapāpaṃ pahīnassa, natthi jāgarato bhayaṃ.
anāsavassa bhikkhuno, anuppādā ca cetaso; puññapāpaṃ pahīnassa, natthi jāgarato bhayaṃ.
Para el monje sin impurezas, cuya mente no surge sin causa, quien ha ido más allá del mérito y el demérito, para el despierto no hay miedo.
Anāsavassa — sin impurezas (āsava): los tres o cuatro āsava son las corrientes o efluentes que mantienen al ser en el ciclo condicionado: deseo sensual, existencia, visiones erróneas (e ignorancia en la clasificación de cuatro). El arahant que los ha extinguido es khīṇāsava — el que ha agotado sus corrientes.
Anuppādā ca cetaso — cuya mente no surge sin causa: la mente completamente purificada no genera pensamiento compulsivo sin base. Hay una profunda quietud, no el vacío inerte sino la presencia sin agitación.
Puññapāpaṃ pahīnassa — quien ha abandonado mérito y demérito: este es un verso de la liberación avanzada. El practicante ordinario necesita cultivar el mérito (puñña) y abandonar el demérito (pāpa). Pero en la liberación final se trasciende incluso esa dualidad: ya no hay alguien que acumule o evite, solo la acción pura que fluye sin ego detrás.
Natthi jāgarato bhayaṃ — para el despierto no hay miedo: jāgara es el que está despierto, el que no duerme en la inconsciencia. Sin ego que proteger, sin ilusiones que defender, no hay nada que temer. El miedo requiere un “yo” que pueda ser dañado; donde no hay ego fijo, no hay miedo real.