Cittavagga · La mente · Gāthā 39
Kumbhūpamakāyaṃ imaṃ viditvā, nagarūpamakāyaṃ imaṃ viditvā; mārasenaṃ paññāvudhena chetvā, jito ca rakkheyya anāvaraṃ.
kumbhūpamakāyaṃ imaṃ viditvā, nagarūpamakāyaṃ imaṃ viditvā; mārasenaṃ paññāvudhena chetvā, jito ca rakkheyya anāvaraṃ.
Sabiendo que este cuerpo es como una vasija de barro, estableciendo la mente como una ciudad fortalecida, combate a Māra con la espada de la sabiduría, y guarda lo conquistado sin apego.
Kumbhūpamakāya — el cuerpo comparable a una vasija de barro: kumbha es la olla de arcilla, frágil, temporal, formada de tierra y destinada a volver a tierra. Ver el cuerpo como tal no es denigración sino realismo: reconocer su naturaleza impermanente sin identificarse con ella ni rechazarla.
Nagarūpamakāya — la mente como una ciudad fortalecida: el contraste es instructivo. El cuerpo es frágil como barro; la mente puede ser sólida como una ciudad bien defendida. Pero solo si se trabaja. Una ciudad sin defensas cae ante cualquier ataque; una mente sin práctica cae ante cualquier perturbación.
Paññāvudhena — con la espada de la sabiduría: pañña como arma. La sabiduría corta las ilusiones, corta los apegos, corta los patrones de pensamiento que generan sufrimiento. No violentamente, como quien destruye, sino con la precisión del cirujano que libera lo que está atrapado.
Jito ca rakkheyya anāvaraṃ — guarda lo conquistado sin apego: la segunda parte es tan importante como la primera. Conquistar la atención no es suficiente si luego hay apego a ese logro. Anāvara — sin obstáculo, sin obstrucción — sugiere la fluidez del practicante que no se aferra ni siquiera a sus propias conquistas.