Pupphavagga · Las flores · Gāthā 59

Evaṃ saṅkārabhūtesu, andhabhūte puthujjane; atirocati paññāya, sammāsambuddhasāvako.

evaṃ saṅkārabhūtesu, andhabhūte puthujjane; atirocati paññāya, sammāsambuddhasāvako.

así el discípulo del Perfectamente Iluminado brilla con sabiduría entre las personas ignorantes y ciegas, que son como basura.

Saṅkārabhūtesu andhabhūte puthujjane — entre las personas ordinarias que son como basura y están ciegas. El lenguaje es fuerte: puthujjana (persona ordinaria no iluminada) se equipara al basurero y se describe como andha (ciega). No es un juicio de valor sino una descripción de la condición de ignorancia (avijjā) que es el sufrimiento de fondo de la existencia ordinaria.

Atirocati paññāya — brilla con sabiduría. Atirocati viene de ati (superior, por encima) + roca (brillar). El discípulo no solo tiene sabiduría: brilla con ella, su presencia es luminosa, visible. El verbo sugiere que la sabiduría no puede ocultarse: la persona que la tiene la irradia inevitablemente.

Sammāsambuddhasāvako — discípulo del Perfectamente Iluminado: el sammāsambuddha es el Buda completamente iluminado por sí mismo. Su sāvako (discípulo, literalmente “el que escucha”) no solo memorizó sus palabras sino que realizó en sí mismo la sabiduría transmitida.

El dístico 58-59 cierra el vagga de las flores con su imagen más poderosa: el ser humano ordinario, sumido en basura de confusión, tiene la capacidad de transformarse en loto. La basura del mundo ordinario no es obstáculo sino tierra nutricio. El sufrimiento mismo, comprendido con sabiduría, se convierte en el suelo fértil de la liberación.