Malavagga · La impureza · Gāthā 255

Ākāseva padaṃ natthi, samaṇo natthi bāhire; saṅkhārā sassatā natthi, natthi buddhānaṃ iñjitaṃ.

Ākāseva padaṃ natthi, samaṇo natthi bāhire; saṅkhārā sassatā natthi, natthi buddhānaṃ iñjitaṃ.

En el cielo no hay huellas, no hay asceta fuera del camino. Nada condicionado es eterno, no hay agitación en los Budas.

Saṅkhārā sassatā natthi — nada condicionado es eterno: saṅkhāra son las formaciones condicionadas — todo lo compuesto, construido, dependiente de causas. Sassata es eterno. Ninguna formación condicionada es eterna — esta es la enseñanza de anicca en su formulación más directa.

Natthi buddhānaṃ iñjitaṃ — no hay agitación en los Budas: iñjita es movimiento, agitación, temblor. Los Budas están libres de toda perturbación — mental, emocional, existencial. Su mente es como el cielo: sin huellas, sin agitación.

El cierre del vagga de la impureza con este verso es significativo. Después de enumerar todas las formas de impureza (versos 235-254), el texto señala al estado libre de toda impureza: la mente de Buda, sin proliferación, sin agitación, como el cielo sin huellas.

La combinación de anicca (nada es eterno) y la serenidad de los Budas (no hay agitación) crea la paradoja central del budismo: en un mundo donde todo cambia, existe un estado que trasciende el cambio.