Prakaraṇa 3 · Verso 16

वासनानां क्षयां यान्ति मनो निर्मलम् ऋजुताम्

vāsanānāṃ kṣayāṃ yānti mano nirmalam ṛjutām

Por el agotamiento de las vāsanās, la mente alcanza la transparencia y la rectitud

El término kṣaya —agotamiento, consumición— es deliberado. Vasiṣṭha no emplea nāśa (destrucción) ni prahāṇa (abandono deliberado). Las vāsanās no se destruyen por acto de voluntad —la voluntad misma es vāsanā— ni se abandonan por decisión ética. Se agotan, como un fuego consume su combustible cuando ya no se le alimenta. El combustible de las vāsanās es la identificación: cada vez que una tendencia surge y se le atribuye a un “yo” que la posee, se la nutre con realidad. En la quietud nistaraṅga, las vāsanās pueden aún aparecer —son impresiones kármicas profundas— pero ya no encuentran sujeto al que adherirse. Surgen y se disipan como nubes en cielo despejado, sin dejar residuo. La mente entonces es nirmala —sin mancha— no por purificación moral sino porque la dualidad sujeto-objeto ya no ensucia la percepción con sus proyecciones. Y es ṛju —recta— porque no se curva hacia el pasado ni se proyecta hacia el futuro; descansa en la inmediatez sin distorsión.