Prakaraṇa 3 · Verso 45

स्थितं सर्वत्र तत्त्वज्ञः सर्वथा मुक्त-बन्धनः

sthitaṃ sarvatra tattvajñaḥ sarvathā mukta-bandhanaḥ

El conocedor de la realidad está establecido en todas partes, liberado de toda atadura

El tattva-jña —conocedor del tattva, de la realidad— no es erudito ni místico. Es quien ha visto que no hay tattva —realidad— que conocer como objeto, sino que el conocimiento mismo es la realidad. Sthitaḥ —establecido, asentado— no indica inmovilidad física sino inalterabilidad: no hay circunstancia que perturbe porque no hay quien sea perturbable. Sarvatra —en todas partes— no es omnipresencia mística sino ausencia de exclusión: el tattva-jña no prefiere retiro a ciudad, soledad a compañía, silencio a ruido. Todas las situaciones son igualmente niṣprapañca —sin proliferación significativa— para quien ya no proyecta sentido. El mukta-bandhanaḥ —liberado de ataduras— no es quien rompió cadenas: es quien vio que las cadenas eran saṅkalpa, proyecciones de una mente que temía. Las ataduras —bandhana— son los kleśas de Patañjali: avidyā, asmitā, rāga, dveṣa, abhiniveśa (II.3). No se destruyen: se ven como sin sustancia propia, como el cuerno de liebre en sueño. El tattva-jña no las combate: simplemente no las alimenta con atención identificada. La quietud es su estado natural, no logro. Como el espacio no “está” en ningún lugar sino que permite todos los lugares, el tattva-jña no “está” establecido: es la estabilidad misma que permite toda inestabilidad aparente.