Prakaraṇa 5 · Verso 10

यदा न पश्यते किंचित् साक्षात्कुर्वीत किं पुनः । साक्षात्कारो ह्य् अयं प्रोक्तो जीवन्मुक्तस्य लक्षणम् ॥

yadā na paśyate kiṃcit sākṣātkurvīta kiṃ punaḥ | sākṣātkāro hy ayaṃ prokto jīvanmuktasya lakṣaṇam ||

Cuando no se ve nada, ¿qué más podría ser realizado directamente? Este es precisamente el sākṣātkāra, la marca del liberado en vida.

El sākṣātkāra —realización directa, visión sin mediación— es aquí definido negativamente: no como adquisición de algo nuevo, sino como cesación de todo ver de objetos. Esta definición por privación es característica del advaita: lo positivo que se alcanza no tiene descripción posible en términos de lo que cesa, porque todo término pertenece al dominio de lo que cesa.

“Jīvanmuktasya lakṣaṇam” —la marca del liberado en vida— sitúa esta experiencia en el plano de lo verificable. No es una promesa post-mortem ni un estado reservado para renunciantes en cuevas. Es la descripción de cómo se experimenta la realidad cuando el velo de superposición (adhyāsa) ha sido disipado. El Jīvanmuktiviveka dedica capítulos enteros a distinguir esto de la mera ausencia de pensamiento: un durmiente no tiene pensamientos pero no es jīvanmukta; un loco puede no tener pensamientos coherentes pero no es jīvanmukta. La diferencia es el conocimiento directo (sākṣātkāra) de la naturaleza propia.

El Aṣṭāvakra Gītā (II.21) lo expresa con la máxima economía: “Si deseas la libertad, abandona las cosas del mundo desde la mente. Si deseas disfrutarlas, abandónalas con el cuerpo”. El jīvanmukta no necesita abandonar nada con el cuerpo porque ya ha visto que no hay nada que poseer o perder. Su libertad no es conquista sino reconocimiento —no adquiere lo que no tenía, sino deja de perder lo que nunca perdió.