Prakaraṇa 5 · Verso 44

यथा प्रबोधे द्विचन्द्राकारो न तिष्ठति तथा । चिद्बोधे विश्वम् एतद् धि न तिष्ठति सर्वथा ॥

yathā prabodhe dvicandrākāro na tiṣṭhati tathā | cidbodhe viśvam etad dhi na tiṣṭhati sarvathā ||

Así como al despertar la forma de doble luna no permanece, así, cuando amanece la Conciencia, este universo no permanece en absoluto.

El verso retoma la analogía de la doble luna —ya usada en 5.1 y 5.12— con una variación sintáctica que enfatiza la no-permanencia. “Na tiṣṭhati sarvathā” —no permanece en absoluto— es más fuerte que “na tiṣṭhati” —no permanece—. La duplicación “sarva-thā” (toda-manera) es una intensificación: no es que a veces permanezca y a veces no; es que en ninguna circunstancia permanece como independiente.

“Cidbodhe” —cuando amanece la Conciencia— utiliza la misma raíz (budh) que “prabodhe” (despertar). El amanecer de la Conciencia no es un evento temporal sino la cesación de la ignorancia que impedía ver lo siempre presente. No hay un “antes” sin Conciencia y un “después” con Conciencia; hay solo un “ahora” que parecía sin Conciencia y se revela como siempre lleno de ella.

La fórmula del Aṣṭāvakra Gītā (I.18) resuena aquí: “Para aquel que ha despertado a la realidad, el universo es como un espejismo”. No es que el espejismo desaparezca; es que ya no seduce. El caminante del desierto seducido por el espejismo sufre; el que sabe que es espejismo camina tranquilo. El jīvanmukta no necesita que el mundo desaparezca; necesita que su sed por el mundo desaparezca. El mundo puede quedarse; la sed es la que se disuelve.