Prakaraṇa 5 · Verso 43
चिद्रूपेण विना विश्वं न विद्यते न संशयः । तस्मात् सर्वम् इदं विश्वं चिद्रूपं परिनिष्ठितम् ॥
cidrūpeṇa vinā viśvaṃ na vidyate na saṃśayaḥ | tasmāt sarvam idaṃ viśvaṃ cidrūpaṃ pariniṣṭhitam ||
Sin la forma de conciencia, el universo no existe, no hay duda. Por tanto, todo este universo es forma de conciencia, perfectamente establecido.
La certeza —“na saṃśayaḥ” no hay duda— no es dogmática sino gnoseológica. No es que debamos creer que el universo es conciencia; es que no podemos concebir un universo sin conciencia. Todo intento de imaginar un universo no-conocido es un acto de conocimiento, que presupone conciencia. La prueba es performativa: el que niega la conciencia la presupone en el acto de negarla.
“Pariniṣṭhitam” —perfectamente establecido— no modifica “cidrūpam” sino que lo afirma con énfasis. El universo no es “apenas” forma de conciencia; es establecido como forma de conciencia, firme, inquebrantable, no como conjetura sino como realidad. Esto no es idealismo subjetivo: no dice que el universo depende de “mi” conciencia individual. Dice que depende de la Conciencia pura que es la naturaleza de todo ser, individual o no.
El Yoga Sūtra (IV.34) concluye: “kaivalyaṃ svarūpa-pratiṣṭhā vā citti-svārūpyāt” —la liberación es el establecimiento de la naturaleza propia, o [es] la conformidad de citta con su propia naturaleza. Cuando citta —la mente condicionada— se disuelve en cit —la conciencia pura—, lo que permanece no es “mente purificada” sino “mente como pura conciencia”. El universo visto desde esa perspectiva no ha cambiado; ha sido revelado como siempre fue.